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Comparsa Vizcaínos

Apenas habían transcurrido un par de años desde que la fiesta de moros y cristianos irrumpiese con júbilo en la Villa de Ontinyent en honor al Smo. Cristo de la Agonía, cuando una nueva comparsa, los Vizcaínos, se sumó al pálpito de sonidos de músicas, trabucos y campanas de gloria.

La nueva formación, integrada por componentes y simpatizantes del jaimismo, dentro del carlismo, liderado por D. Jaime de Borbón y de Borbón, “Augusto Jefe de la Comunión Legitimista Española”, tras efímera vida de tan solo dos años, enmudeció ante la falta de fondos con que sufragar música y otros menesteres.

Con el nuevo siglo XX, en 1903, solicitó su incorporación al festejo pero nuevamente el mutismo tejió un tupido velo, un silencio en el devenir de la fiesta en aquel inicio del siglo, en realidad desconocemos el porqué de aquella decisión, posiblemente fuese de nuevo la economía, fuese lo que fuese el bando cristiano fue más irregular, más cambiante y en ocasiones poco “duradero”.  

De haber retornado al escenario de la fiesta cuyo programa fue aprobado por el Gobernador civil de la provincia, Alfonso González Núñez, hubiese compartido protagonismo con las comparsas de: Marineros, Contrabandistas, Labradores, Estudiantes, Moros Marinos, Turcos y Kábilas, todas ellas integradas en la Sociedad de Festeros dirigida por el moro marino José Sanz Ferri, cuando nuestra ciudad era gobernada por el conservador, Fernando Úbeda Vidal.

En los festejos, celebrados en los días 28, 29, 30 y 31 de agosto, participaron las bandas de Agullent, Palomar, Adzaneta, Cuatretonda, Castellón de Rugat, la vieja y la nueva de Albaida, Bocairent y Ontinyent. Los actos religiosos dedicados a la imagen venerada del Smo. Cristo fueron presididos por el párroco de San Carlos, Rvdo. Vicente Domingo Ases Nácher.   

Trascurrida una década, cuando el partido conservador asumía la alcaldía en la persona de Ricardo Ferrero Santamaría, fue aprobada su participación comunicada, visada y sellada a la Junta de Fiestas presidida por el marinero Ramón Martínez Valls. El festejo con una subvención municipal de 200 ptas. se desarrolló en las tres últimas jornadas del mes de agosto y 1º de septiembre tras ser aprobado su programa por el Gobernador civil, Luis López García, mediante el correspondiente oficio, en el que recomendaba a la Alcaldía la obligación de tomar todas las medidas para evitar desgracias y alteración del orden público.

La comparsa de Vizcaínos luciendo los colores y hechuras de los militares de aquella época y la tradicional boina carlista participó en el último lugar de las huestes cristianas en el acto de la entrada, cuya capitanía ostentaron los Labradores. Las tropas defensoras de la cruz lo fueron por orden de su antigüedad según el reglamento de 1880: Estudiantes, Marineros, Contrabandistas y Labradores. Las sarracenas participantes lo fueron: Moros Marinos, Kábilas, Rifeños y Caballería Mora.

En el desfile de la triunfal Entrada iniciada a las cinco de la tarde por las calles de Gomis, Mayans y Tundidores, terminado en la plaza de Alfonso XII, donde figuraban las tradicionales fragatas Méndez Núñez y Almanzor y la Corbeta Victoria, cuyos tripulantes harán un verdadero derroche de dulces, serpentinas y confetis, los Vizcaínos, guiados por su Primer Tro, D. José Simó Marín, a lomos de una brioso corcel blanco, lo hicieron con paso gallardo acompañados de un “hermoso cañón de tiro rápido-vuelos”, tal y como significa el “Diario de Valencia” fundado por D. Manuel Simó, que dedica un amplio reportaje de los días del festejo con varias fotografías de la nueva filada

Su rico y variado cortejo, organizado en los alrededores del paseo de la Glorieta de San Antonio, fue objeto de grandes aplausos por el gran número de forasteros, entre ellos muchos venidos de la ciudad de Valencia como significa el propio corresponsal del rotativo, quien además destaca el “verdadero derroche de confites, confeti, peladillas y tabaco habano infumable” de las barcas.

Su espíritu patriótico y militar destacado por el diario, de gran difusión tanto en la capital como en la región, les llevó, como homenaje a las tropas españolas beligerantes en África, a modificar su atuendo, sustituyendo la clásica boina lucida en la jornada de la Publicación por el “salakot” utilizado por nuestros combatientes.

A pesar que la relación de sus componentes queda envuelta con densas nieblas, las páginas del periódico nos revela la presencia de destacados militantes del carlismo local como “los amigos Sres. Llorens, Colomer y Moscardó”, muchos de ellos acompañarían a D. José Simó en la fundación de la empresa “Paduana”. 

Las fiestas fueron más lucidas que las de años anteriores, desarrollándose con gran brillantez todos y cada uno de los actos, en las concurridísimas calles o en el interior del templo de San Carlos, destacando los conciertos de “La Lira del Clariano” en la terraza del Casino, los bailes de las filadas y la entrega de premios a los escolares destacados.

Los Vizcaínos partícipes en todos y cada uno de los momentos festivos, acudieron a cumplir con el precepto dominical en el templo de Santa María. Su permanencia en el escenario con moros y cristianos no alcanzó los felices años veinte del siglo pasado. A pesar que algunos les adjudicaron otra denominación, con otro color en el atuendo… y ubicándola en el siglo XIX.

Asistentes a todos y cada uno de los actos que conformaron el programa de fiestas, una vez concluido el solemnísimo Novenario a toda orquesta y sermón participaron en la concurridísima procesión de devolución de la venerada imagen a su santuario de Santa Ana, presidida por el regente de la parroquial de San Carlos, Rvdo. D. Jo´se Miquel Roig   

Estos ontinyentins fieles a sus ideales y a su amor al festejo, muchos de ellos componente de otras comparsas como la de Marineros, tras su disolución, pasaron a filiarse a otras o incluso a fundar una nueva comparsa esta vez en el bando sarraceno como fue el caso de la de “Moros Españoles”. 

 1913

Alcalde Ricardo Ferrero Santamaría (conservador)

Presidente de la Sociedad de Festeros: Ramón Martínez Valls

Cura de San Carlos Facundo Roglá. El 22 de julio fue nombrado José Miquel Roig

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